Carrera con el Bastón Sagrado

El 13 de septiembre de 2011 por la mañana, en el resguardo de Guambia, en Sierra Morena, sitio donde se realizó el Quinto Circulo de Abuelos y Abuelas Sabias del Planeta, nos reunimos los chaskis para comenzar la Carrera con el Bastón Sagrado. Ante la Waka sagrada nos presentamos y realizamos un despacho dirigido por el Abuelo Vidal Ayala, pidiendo permiso para comenzar la carrera.

El Tayta Jorge llevó el Bastón corriendo hasta la casa del Cabildo en Silvia, donde las autoridades hicieron la entrega oficial del Bastón Sagrado al Abuelo Vidal.

Tres jóvenes del resguardo corrieron de allí hasta los límites de su territorio con el Bastón y allí lo entregaron a los chaskis.

Fuimos 11 corredores, tres de Perú, dos de Ecuador, una de Alemania y cinco de Colombia. Nos apoyaba un carro y cada uno corría un tramo. Correr con el bastón en la mano, rodeado de montañas y paisajes hermosos, fue una experiencia muy bonita. También fue fuerte y duro, primero había que limpiar el corazón para poder entregarse al propósito de la carrera.

Comencé a correr y no había avanzado ni dos kilómetros cuando sentía que no era capaz de seguir y me tire al lado de la carretera llorando. Me sentía muy mal.

Diana Gómez

Por la tarde llegamos a Popayán, pero con un lesionado, el carro, lo cual se tuvo que dejar para que lo arreglaran el día siguiente. Seguimos esa noche hasta el pueblo de Timbío y allí nos quedamos en un hospedaje. Nos reunimos en círculo para compartir las experiencias del primer día. Las dificultades nos unieron, todos tenían ánimo y disposición.

El segundo día pasamos por tierra caliente, con sed, sudando, rezando por el agua, por los pueblos y por la paz en Colombia. Los transportes públicos nos llevaban, sembrando a cada uno en la carretera para correr. El día trajo experiencias fuertes.

Iba corriendo en mucho calor hasta que ya el cuerpo no me daba y en un momento me rendí y le decía a la pachamama, al tayta inti: haga lo que quiera conmigo, quémeme si quiere, ya no puedo más. En ese momento mi cuerpo empezó a correr solo, corría y corría.

Sergio Davila

En la noche nos juntamos en Chachagui y descansamos en un hospedaje. Las piernas estaban cansadas, muchos dudaban si podían correr más. Pero al amanecer nos recibió un arco iris, dándonos un mensaje de esperanza y de unión.

El recorrido el tercer día fue por montaña, pasamos por Pasto y seguimos hacia Ipiales. Todos cogieron fuerza, avanzamos a buen paso y el carro que se arregló en Popayán nos alcanzó y nos apoyaba recogiendo la gente que terminaba de correr.

Llegamos a la entrada a Ipiales y nos juntamos a saludar las cuatro direcciones, los Apus, al Tayta Inti y a la Pachamama, agradeciendo por permitirnos llegar. Cada uno expresó su experiencia de correr.

Nos reunimos en la Waka Sagrada en Guambia para iniciar la carrera y sentía una conexión fuerte con la Pachamama. Fue muy especial la carrera, corrimos juntos en Colombia, nos montamos en transporte público, compartíamos y comíamos juntos. Yo sentía que eso era todo lo que se necesita en la vida. Allá en Alemania la gente se ha olvidado de todo esto, de la tradición. Me siento muy feliz de haber encontrado esta conexión.

Sarah Quast

Para mí el mensaje de la carrera fue la amistad, la unión que sentimos todos, corriendo con una sola voluntad. Sentía una amistad fuerte y pura entre todos que corríamos.

Carlos Vargas

Cuando venia corriendo esta mañana sentía que me moría. Me morí y pensé que no iba a ser capaz de seguir. Pero luego empecé a renacer y sentía fuerza y otra vez ganas de correr. Estoy renaciendo.

Jorge Eliecer

Entramos corriendo al parque de Ipiales y luego seguimos a la frontera. En la frontera el bastón sagrado se entregó a las manos del chaski de Ecuador quien lo recibió en nombre de su país y luego corrimos hasta Tulcán. En el parque cerramos la primera etapa de la carrera, el recorrido por Colombia.

Al día siguiente los chaskis de Ecuador recibieron el bastón sagrado y nos apoyaban con dos carros y un camión. Seguimos bien fortalecidos, el camión sembraba a todos uno por uno y avanzamos hasta Otavalo. Paramos a comer al lado de la carretera.

En la noche nos reunimos alrededor del fuego a compartir experiencias y cerrar el día con los hermanos ecuatorianos.

Cuando corría por el valle de chota me pare a preguntarle a una mujer afro cual era la necesidad de su pueblo. Con tristeza me pedía por la igualdad, que ya no más discriminación, no más racismo. Eso me movió mucho, me hizo llorar y sentía dolor.

Marcela

El día siguiente, el 17 de septiembre de 2011, se juntaron a la carrera más corredores y avanzamos con ánimo y fuerza. Por la tarde llegó la bendición de la lluvia y corríamos agradeciendo por toda la purificación recibida. En la noche nos recibieron en Mulaló y corrimos todos hasta la Waka Chilintosa, donde se entregó el bastón a los organizadores del Sexto Circulo Sagrado, de esa manera cerrando la carrera. El otro día nos dio la bienvenida el Apu Cotopaxi con su fuerza y su belleza.

Se cumplió el propósito de la carrera, se corrió por la pachamama y por la humanidad, limpiando los caminos y rezando por la tradición de la tierra. En los corazones de los chaskis quedaron muchos sentimientos, muchas experiencias y muchos mensajes para compartir.

Carrera con el baston sagrado, Guambia - Ecuador
Carrera con el baston sagrado, Guambia - Ecuador
Carrera con el baston sagrado, Guambia - Ecuador
Carrera con el baston sagrado, Guambia - Ecuador
Carrera con el baston sagrado, Guambia - Ecuador
Carrera con el baston sagrado, Guambia - Ecuador
Carrera con el baston sagrado, Guambia - Ecuador
Carrera con el baston sagrado, Guambia - Ecuador
Carrera con el baston sagrado, Guambia - Ecuador
Carrera con el baston sagrado, Guambia - Ecuador
Carrera con el baston sagrado, Guambia - Ecuador
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